lunes, 8 de agosto de 2011

Post-Vacaciones

Aprovecho estos escasos minutos que mi estresante laborio me concede, para tomar un kinder bueno, un café espreso de máquina, y teclear mi post de post-vacaciones. Hoy por la mañana he tenido la sensación de que todo marchaba a ralentí. Nada más sonar le despertador a las 7 de la mañana, mis neuronas se han calado. He intentado que vuelvan a arrancar al cabo de cinco minutos, pero el motor estaba frío después de diez días sin usarse, es lo que tiene utilizar lubricante de segunda mano. Finalmente, y sin mucha intención, he dejado que mi organismo funcione por sí sólo en punto muerto, la mejor forma de ahorrar combustible en una mañana tan dura.

A mi moto, una Peugeot de cuando Franco era corneta, le ha pasado exactamente lo mismo. Una patada, dos patadas, y así hasta 8, que el motor ha decidido darme los buenos días con una bocanada de hollín saliendo del tubo de escape. En ese momento me he enfundado mi casco tamaño XL, que mandé hacer a los astilleros de Vizcaya hace un par de meses, y he comenzado mi ruta camino a Directa&mente, la única agencia de marketing directo donde se puede ir en bermudas los meses de verano. Cuando he atravesado la puerta, todo seguía en su sitio. Mi mesa vacía, sin ordenador, la recepcionista de vacaciones, la máquina de café estropeada, y los servicios sin jabón de manos. (Hace dos semanas me enteré de que cada uno se trae su propia pastilla de jabón). Sin embargo he notado un ligero cambio, que reconozco voy a echar de menos. Y es que el portero de la comunidad, Paco(como todos), ya no volverá a trabajar. Paco era la única persona con la que podía desconectar de 8 de la mañana a 3 de la tarde. Con él me iba a tomar café al bar de la piscina y hablábamos de fútbol, de su perra y de sus hijas. No pasaba más de 15 minutos al día con él, porque en esta empresa no se estila lo de salir a tomar café, y mucho menos el llevarse bien con las personas de tu entorno laboral. Por eso cuando he atravesado la puerta después de una semana fuera, con la vitalidad y la alegría de volver de vacaciones, con las pilas cargadas y lleno de ilusión por volver a ver a mis compañeros, me he venido abajo. Paco no estaba en portería, y aunque "el nuevo" parece una persona agradable, no sé si estará a la altura del café de la piscina.


PD: Mucho ánimo Unai, espero que te recuperes pronto, menudo susto cabrón!!