lunes, 16 de diciembre de 2013

Mi bolsa de valores

En mi casa he mamado las dos caras del uso y desuso de las cosas. Por un lado está mi padre, que cualquier día podría montar una tienda de ropa para hispters. Con sus abrigos, chaquetas y gadgets de los 70s. Y por otro está mi madre, con su carácter impulsivo de "dar todo a los pobres". Estoy convencido de que tiene acciones en la Parroquia de Crespo Agüero. Yo me he quedado con un popurrí de los dos bandos. Guardo miserias como si tuviera síndrome de diógenes, y cuando un día se me hinchan las pelotas de no poder encontrar lo que busco, cargo 34 bolsas de basura rumbo a la Parroquia. Estoy muy contento de ser así, a pesar de que cuando era pequeño siempre tuve dudas del paradero de mis camisetas de la NBA, mis chandals raquíticos de gimnasia del cole, o mis anoraks de temporada de Zara y C&A. Pues bien, pasados ya unos años, puedo dar fé de que las donaciones de la familia iban a parar a buen puerto. Antes, cuando vivía en Zaragoza, iba algún jueves con mi abuelo al refugio para servir comida a los mendigos que dormían allí. Recuerdo perfectamente aquel jueves en el que estaba limpiando una mesa ya cuando tocaba recoger, y un chaval de unos 30 y pico años aprovechó un despiste para meterse unas cuantas palmeritas que habían sobrado en el bolsillo. Yo me dí cuenta. Y él se dio cuenta de que yo me había dado cuenta. Esbocé una sonrisa, y él me guiñó un ojo mientras hacía el gesto de shhhhhhh… Después me fijé bien, y efectivamente, llevaba mi sudadera de los Lakers!! Entonces mi sonrisa se convirtió en gesto de aprobación con un ok!!  y las palmeritas de las monjas desaparecieron en un plis, sin pestañear.

Todo esto viene porque se acercan días muy jodidos. Y allí en la calle, a lo lejos, entre Linkedin e Instagram, alguno que otro se las ve putas para llevarse un trozo de pan a la boca. Así que aprovechemos el efecto de los anuncios y las películas que por estas fechas nos hablan de bondad y humanidad, y entre mazapán y polvorón enterremos el hijoputismo que nos acompaña los otros 11 meses del año. Hagamos algo útil que no lleve una @ o un # delante, y llenemos bolsas de calor y cercanía. Sintámonos humanos y no cyborgs, aunque sea una quincena al año. Feliz Navidad!!

viernes, 22 de noviembre de 2013

Keep surfing

El otro día leí un artículo en la revista 3sesenta que me pareció la polla en vinagre. "El surf solo es pura diversión". Trataba de la obsesión del ser humano por hacer cosas con utilidad, o mejor dicho, que nos hagan sentir útiles. Y si puede medirse con resultados tangibles ya es la hostia. Contaba como prácticamente cualquier disciplina deportiva en sus orígenes había sido creada por un motivo o razón de utilidad. Y sino, con el tiempo, se le había buscado una. El tenis, el fútbol o el basket son un ejemplo de  competición entre la raza humana. El ski, el running, el ciclismo o incluso el skate, son una muestra perfecta de que ante la necesidad de desplazarse, el hombre convirtió en deporte una manera de llegar de un punto a otro. Pero, ¿qué pasa con el surf? Desde tiempos ancestrales cuando los indígenas hawaianos construyeron sus primeras tablas, el único fin era el de divertirse. Remontar una ola tras otra para terminar en el mismo punto de partida. Hoy en día dejando el mundo de la competición profesional a parte, la mayoría de la gente que surfeamos lo hacemos por pura diversión. No esperas ganar a nadie, ni que te pongan una nota en cada manga, ni llegar a ningún punto del mapa. Solo quieres entrar en el agua, desconectar de aquello que está más allá de la orilla y entrar en contacto con el océano. Algunos días buenos, si el mar bombea, puedes hincharte a pillar olones. Otros días te vas casi de vacío, y algunos, que suele ser la mayoría, te vas a casa con un puñado de olas que te mantiene contento durante  una semana.  

Me pregunté qué cojones ocurriría si de verdad llenásemos nuestras vidas con hechos, que aunque a primera vista nos parezcan inútiles, a largo plazo nos provocan una sensación de bienestar y felicidad eterna. Si de pronto nos atreviésemos a malgastar el tiempo. Si solo hiciésemos las cosas por pura diversión. Y lo que no nos haga saltar de alegría o emocionarnos lo dejásemos de lado. Si nos centrásemos en que al igual que las olas en el surf, cada momento es único e irrepetible, y tenemos la obligación de disfrutarlo. Pues la verdad es que no tengo ni puta idea de lo que pasaría, porque el transcurso de la vida nos ha llenado de quehaceres de los que es imposible deshacerse. Pero lo que sí tengo claro, es que mis quehaceres tendrán que quedarse a un lado los días que haya olas. Porque si no, tendré que buscar otra forma de sentirme inútil. Larga vida al surf!!



martes, 22 de octubre de 2013

God bless the good times

Tras el cierre del Xiringuito y el saneamiento de mi cuenta corriente después de un verano de ahorro intensivo, he tomado la decisión como no podía ser de otra manera de invertirlo en lo que a mí más me gusta. No, esta vez no es viajar, beber cerveza y surfear. Sino en aprender algo nuevo durante una temporada. Las experiencias que he vivido este año me han hecho replantearme algunos aspectos de mi vida profesional. Y es que esta especie de año sabático me ha servido para reavivar muchas aficiones que estaban un poco latentes últimamente y descubrir también facetas de mí mismo que no conocía. Podría decirse que todos mis viajes, expediciones y gente que he conocido me han aportado nuevos puntos de vista que ahora quiero desarrollar profesionalmente. Especialmente gracias a las Vegas

Así que antes de que mis ahorros empezaran a convertirse en palillos y jarras de cerveza del Lizarran, me hice la maleta rumbo a Barcelona, donde llevo 3 semanas viviendo como ameba o parásito en la habitación de mi hermana, que comparte piso con Guille y Jorge en el norte de la ciudad. Lo cierto es que no me ha costado mucho hacerme a la ciudad, que aunque ya la conocía me sigue flipando cada día más. No tengo ni puta idea de arte, así que de momento no he visitado ningún monumento o museo, más allá del por supuesto conocido "museo del jamón". Lo que sí visito con frecuencia es el barrio de La Barceloneta, donde tuve la suerte de presenciar un temporal de olas increíble hace dos semanas, y pegarme un buen baño con Guille y un tablón alquilado.

Pero en dos semanas empiezo el curso intensivo de un mes y medio en la Universidad Autónoma de Barcelona, y tendré que ir pensando en alquilar una habitación hasta el mes de enero en algún rincón de la ciudad. Tengo unas ganas increíbles de empezar a darle caña, ponerme en marcha, comprarme una carpeta clasificadora, un estuche con bolis y una lámpara de estudio! Lo demás, con ilusión y muchas ganas vendrá solito.



martes, 8 de octubre de 2013

Larga vida al sofá cama

Hay un mueble de la casa que me ha dado la vida a lo largo de estos últimos años y que sin duda será lo primero que compre cuando tenga un sitio donde echar raíces. Se llama Sofá-cama. Y este mueble en sí, tiene muchísimas variaciones de forma y estado según el espacio disponible. Cabe destacar la conocida"cama supletoria", la entrañable"colchoneta", el todopoderoso "sofá sin más" o el rompeespaldas o "plegatín". Hoy me arrepiento de no haber tomado fotos de cada uno de ellos en los que he pasado al menos una semana por las circunstancias que fueran. Desde mis 8 meses mágicos pernoctando en Alcalá donde el comedor fue parte de mi vida y el radiador mi cabecero, hasta el sofá de Charly en el defectuoso, donde pasé mis últimos días de aventura en Mexico. Pasando por San Francisco, el piso de Barcelona de mi prima y Peter y por supuesto qué decir del mes que me tiré en un colchón en el apartamento de mi primo en Tenerife.

Los colchones y sofás tienen todos su historia, sus muelles, sus respaldos y también su especial olor. Algunos a humo, a fiesta, a mugre, a limpieza absoluta, a colonia de chica, de chico, o de ambos juntos... Pero todos tienen lo que a mí más me gusta! La mejor de las intenciones. Sus cojines dicen implícitamente "no te preocupes, aquí no te va a faltar de nada", y sus sábanas te tapan del frío y te recuerdan que "donde haya un amigo, siempre habrá un techo". Este 2013 he abusado mucho de sofás y camas prestadas en diferentes lugares del mundo. En algunos he perdido vértebras y en otros como el Hostal Catalina de San José del Pacífico, he podido pillar la lepra. Por eso, y porque soy un tío muy agradecido, he querido hacer mi trending toplist de los sofás más cotizados de éste, nuestro planeta. Viva el sofeteo chavales!!

PD: no seáis cutres de dormir con pijama en un sofá cama

- Topclean: Me parece mejor que un hotel 5 estrellas. Por su skyline de toda la ciudad de Barcelona. Porque te puedes duchar en pelotas con vistas a la Barceloneta y porque su equipo de cine es acojonante, otorgo mi topclean al piso de mi prima Carmela y Pedro!! Fuerza y honor pareja!
- Topfun: Por su chill-living, sus 7 personas compartiendo habitación. Todos mezclados, sí señor. Por su sensación de afterhours y farrismo constante... Mi topfun es para mi primo Chechu y su increíble morada en La Laguna de Tenerife.
- Topsucks: Qué jodido es entregar el premio al más "oloroso", pero dormir en la cama de Carreras en Madrid después de 3 semanas sin lavar esas putas sábanas fue como visitar Mordor. Menuda sudada me pegué esa noche por cierto. Aunque tu mantita aterciopelada me gustó muchísimo...
- Topgay: Después de 8 noches compartiendo cama con él en Mexico DF, sintiendo su aliento en mi nuca cada mañana, tengo que decir que el topgay es para mi colega Eneko!! Mil gracias hermano, te portaste como Dios!
- Topclass: Qué duda cabe que vivir a cuerpo de rey en Guadalajara, con dos camas de metro 90 para mí solo fue la puta hostia. Pensión completa y desayuno incluído con una amiga a la que siempre estaré agradecidísimo de corazón!! Mi topclass es para tí, Tere!
- El Topdie es para Stanford University en casa de Zaba, donde después de bebernos California, 4 maromos caímos desplomados en una cama de matrimonio. Me suena que alguno en pelotas...
- Topmad: Creo que no cabe duda que después de tener a Sonseca roncándome en la oreja una noche entera en el sofácama de mi prima de SFO, perdí un 20% de agudeza auditiva. Parecía que se iba a morir el cabrón!
- Toptalk: Por las mofas de tertulias con Charly hasta las tantas, contándole mi viaje en solitario y recordando historietas de nuestros tiempos mozos como universitarios... El toptalk es para la casa de Charly, Sara Lucía y Javi en el defectuoso.
- Topgun: Por su enorme parecido a Tom Cruise, el topgun es para el sofácama de Frodo y Janire en Bilbao en el que he pasado una semana increíble! Por cierto, acojonante el bizcocho que se gestiona por allí...

TopTHANKS: for all



jueves, 12 de septiembre de 2013

FELIZ, MUY FELIZ

Por tu incansable vitalidad, por tu eterna sonrisa, por tu empeño, por tu magia y espontaneidad, por tu cariño, por tu amor, tu constancia y tu inmensa felicidad que cada día me acompaña. Por ser un gran ejemplo de vida para mí, por estar siempre a mi lado, por ser incondicional, por tu espíritu de lucha, por tu querer, tu humildad y tu entrega con los que te quieren. Por tu "siempre estoy aquí", tus "para cualquier cosa que necesites", tus lágrimas, tus carcajadas y tu amor maternal. Por tus abrazos siempre que se necesitan, tus besos, tu paciencia incluso cuando desbordaría al más paciente. Por ser el ángel de la guarda peor remunerado de la historia. Por tu fiel compañía allí donde estés. Por los huevos que le echas a todo. Por tus "nada se me pone por delante". Por el día en que decidiste con Papá que querías ser madre. Por tus ganas de luchar. Por hacer que cada 12 de septiembre sea el día más feliz de mi calendario. Porque un día  como hoy hace 8 años decidiste ganar la batalla más importante de tu vida. TE QUIERO MAMÁ





lunes, 2 de septiembre de 2013

Holly days


Una de las cosas que más valoro en mi tiempo libre es poder tocarme las pelotas a dos manos. Dejar que se muevan las agujas del reloj mientras entro en un estado de letargo que puede durar horas. No he podido practicarlo mucho este verano, especialmente a partir de las 6 de la tarde, pero sin embargo he hecho algo que me flipa y que me ha recordado a mis eternos veranos en Biescas, donde el mes de agosto transcurría en una urbanización del Valle de Tena jugando al Guiñote, arriesgando el tipo en unas pozas y echando horas en un banco por la noche mientras afilaba mis colmillos con kilos de pipas. He vivido de una manera muy sencilla y sin complicación alguna. Y es que mi verano ha tenido lugar en un pueblo del que no he salido desde el 18 de junio mas que para pegarme 3 farras cuando vinieron mis colegas.

Mis madrugones diarios a las 2 de la tarde iban seguidos de un café en la terraza y una tostada de mantequilla y mermelada. He dormido muchas noches con un bañador que no me quitaba hasta la hora de currar, que era cuando tenía que ponerme el uniforme de monitor de capoheira de los 90. El Gazpacho ha sido mi primer plato durante dos meses, y las birras me han alimentado antes, durante y después de la hora de comer. Me he enganchado a los botellines de quinto de Estrella Damm y a los miniconos helados de Mercadona cuando me despertaba de la siesta. He recorrido distancias tan cortas que ni siquiera necesitaba un medio de transporte que no fuera la bici o el patinete. He prescindido de la ducha algún día que otro... Qué cojones! para eso está la piscina...

Lo mejor del día tengo que reconocer que han sido las tertulias de madrugada en la rotonda del Xiringuito. Un lugar mágico en el que terminábamos Café, Capi y yo solucionando el mundo con unas cañitas. A veces se nos unía más gente y disfrutábamos de la compañía. Nadie sabe de nada y todos de todo. Nos consideramos todólogos. Da igual que se toquen temas como fútbol, política, gastronomía o distancias entre países. Cuando nos juntábamos hasta las 5 de la mañana todo eran teorías de marca blanca sin ningún tipo de veracidad. Y así se demostraba cuando comprobábamos las cosas en Google. Café y Capi han conseguido que ese rincón lo recuerde para toda mi vida. DJ Chavo me ha electrizado con sus temas exclusivos que nadie, absolutamente nadie puede encontrar en la red. También me ha demostrado que es posible desafiar a las leyes de la naturaleza, elevando las probabilidades de temporal cada vez que venía a pinchar! Eric ha sido mi maestro, aunque me haya cagado muchas veces en la puta cuando los tickets salían por docenas en esa impresora del demonio!
Y ese Xiringuito en el que llevo currando sin descanso desde el 18 de Junio, me ha hecho muy grande por dentro y por fuera, doy fé... Gracias a todos y todas por esta experiencia acojonante!! Si todo va bien y no me contratan como actor secundario para hacer un thriller de "El Lago Azul" volveré al año que viene con muchas ganas de veros a todos!! Cuidaros muchachos del Marino... y caminad siempre por la sombra!

jueves, 1 de agosto de 2013

Just Green

Una de las cosas que más me gusta los días que no hay mucho curro entre semana es hablar con mi compañero Café. Después de mes y medio batiéndonos el cobre mano a mano, he descubierto un gran amigo. Un socio de tertulias de madrugada. Un colega dentro y fuera del curro. Un "hermano" de los que hacen que merezca la pena ir todos los días a currar. Con él me entendí a la perfección desde la primera semana. Cuando yo era el novato, "el niño de papá" que no sabía afilar un cuchillo, el chaval que había venido a pasar un verano en un chiringuito de playa sin saber preparar algo tan básico como un cortado. Café me echó un cable, me cantó las cuarenta cuando hacía falta, me hizo más fácil la vida en El Marino. Me hizo reír, y creo que yo también a él... Y así pronto empezamos a hablar en los ratos muertos de cómo cambiaríamos el mundo si pudiéramos. O mejor dicho. de qué cojones haríamos si nos tocase un décimo de lotería. Él es muy jugador. Yo le confesé que nunca lo he sido, ni creo que lo llegue a ser. Tengo decenas de motivos por los que ni siquiera juego en el Gordo de Navidad, a no ser que algún compromiso me obligue. Pero el principal motivo es que no sabría que demonios hacer con tanto dinero. Terminaría con un ictus cerebral del agotamiento mental que me supondría pensar en qué lo iba a gastar. Me encontraría con problemas de reparto, y sobre todo de gestión. Seis años de empresariales que demostrarían que todo se queda en apuntes, chuletas y tomos de miles de páginas....

Pero sin embargo después de unos días dándole al coco, he descubierto en  mi yo más pubertoso y al mismo tiempo más fraternal, lo que haría con muchos puñados de euros... Compraría Green!!! Sí, lo que oyes. La discoteca light de la zona pija de Zaragoza de la que todos hemos sido víctimas en nuestra adolescencia. Allí estrené mi primera camiseta de Quicksilver que llevaba días mirando en el armario como si fuese una clave de acceso directo al pillaje. Para ir a Green me puse por primera vez gomina y espuma, posiblemente todo mezclado, pero no agitado. Compartí colonia con amigos. Y enjuague bucal. Ví una navaja en la entrada, me atracaron a punta de... nada. Besé y metí la lengua hasta la garganta. Pedí rollo en los reservados. Vencí y me rechazaron. Bailé "El chaval de la peca" a las 8 de la tarde sintiendo que no había nadie más a mi alrededor. Defendí a mi mejor amigo cuando el resto se fueron corriendo. Probé la Ginebra Larios con limón apoyado entre dos coches aparcados en la puerta. Lloré como un niño porque me dejó una chica que pensaba que era el amor de mi vida. Me miré al espejo del baño cada sábado pensando que era el puto amo y que todas allí afuera lo sabían. Me comí un tortazo por tocar el culo a una tía. Acompañé de la mano a otra. Conseguí números de teléfono fijo cuando no existían los móviles. Crecí en esa discoteca esperando cada día de la semana que llegara el sábado. La libertad, los amigos, los cigarros de estraperlo, los chupitos de bluetropic con lima y las tías que me hacían soñar.... Mi feliz adolescencia!!! Mis recuerdos!!!No hay dinero que lo pague!! Green!! Lo que había detrás de esa puerta verde...



martes, 9 de julio de 2013

The Endless summer

Recuérdame apuntar Indonesia en mi lista de viajes pendientes... Pero cómo, si no tienes un duro! Tú recuérdamelo, el dinero es lo de menos, me las apañaré!

Y así he terminado currando de coctelero en un xiringuito de playa, en frente de mi casa, y cumpliendo una de mis fantasías. Jornadas extensivas de curro en primera línea de playa. Sin ducharme a diario y oliendo a espuma de mar... Reconozco que en mi vida había currelado en el sector de la hostelería. No sabía ni llevar una bandeja sin usar las dos manos, ni servir una caña que no fuese de botellín, ni preparar un pelotazo que no fuese en vaso de plástico con 3 hielos y hasta arriba de Capitán Morgan. Ahora me ha tocado! Y no es por tirarme el pisto, pero lo hago de puta madre!! Reconozco un daikiri de fresa solo con observar la textura, y me aproximo a la perfección absoluta con la preparación de un mojito. La coctelera la manejo con soltura y estoy aprendiendo a cortar limas de dos en dos y sin prestar atención. Todo esto es lo que queda para la galería, lo que luce y decora un escenario idílico para que los guiris se pongan como piojos tirados en una tumbona mientras una banda de bachata les endulza la velada. Pero lo que hay detrás de todo esto es un curro de los de antaño. Montar barras, mesas, cajas de botellas, tumbonas y rastrillar la península de arena que nos pertenece es un trabajo de chinos. A las 7 de la tarde cada día del verano sin descanso semanal empieza la jornada de trabajo. Con un sol de justicia, no importa que te acabes de duchar o que te hayas bañado en desodorante, los montadores olemos mal de por sí. Apestamos a serrín, a licor de garrafa, y a balleta mojada... Me gusta hacer todo esto descalzo porque no sé andar con chancletas por la arena, así que termino cada día con un pedazito de vidrio en alguna parte de mi pie de orangután. Pero me mola, lo disfruto y además he conocido a peña muy cojonuda!

Es una pena que no tenga cerca a mis amigos, que los echo de menos muchísimo! Con ellos todo sería bastante más fácil, porque las mañanas se pasarían como en los veranos del cole. Tres meses duros que se pasan rápido cuando tienes un objetivo, cuando cada día miras el calendario y ves la fecha del comienzo de una nueva aventura. Cuando pillas el mapa y ves imágenes de Indo con olas perfectas y playas cristalinas. Cuando cada cóctel que sirves te acerca más a ese sueño que consigues con esfuerzo y sudor del bueno... Cuando cada mañana al levantarte, enciendes el ordenador y escuchas una y otra vez una canción como esta.





jueves, 16 de mayo de 2013

El viaje que vivimos peligrosamente juntos

El viaje a California me ha hecho mucha pupa... Ahora solo quiero vivir en una cabaña de madera en la orilla de Santa Mónica, ir al trabajo en longboard, y tener una novia rubia que trabaje en una hamburguesería para recogerla cada noche en mi buga de 3 metros de eslora, irnos a jugar al billar y hacer el amor cerca de una fogata mientras mis colegas surfean y tocan la guitarra!

Cuánto bien ha hecho el cine sin embargo. Las míticas escenas de "El gran Miércoles", "Tiburón" y "The Endless Summer", entre otras, demuestran la jodida realidad americana, y después de estas dos semanas, la realidad que me fliparía vivir para siempre. Sol, buen rollo, amigos de verdad y buenas olas que siempre terminaban con una hamburguesa XL con papas y cerveza! Así ha sido el mejor viaje de mi vida, un trip de 13 días con Cucho, Zaba, Sonseca y Juan, que marcarán mi existencia como a.c.(antes de California) y d.c.(después de California)

Todo empezó en el mismo sitio que acabó, en la terminal 1 del aeropuerto de SFO. Yo llegaba de Mexico, Juan llevaba un par de días recorriendo San Francisco en solitario, y Cucho y el Tren llegaban desde Madrid. Verlos salir por el cartel de "arrivals" después de 3 meses sin verles me trajo una sonrisa en la cara que no me la quité hasta que nos fuimos. Desde ese momento todo han sido mofadas, cachondeo y un buen rollo acojonante. Joder, había mucho que contarnos!! y de camino a Stanford, donde nos esperaba Zaba, nos quitábamos las palabras entre todos. Stanford fue la polla, un sitio habilitado para mejorar tu rendimiento académico a cualquier hora y cualquier día del año. Así lo primero que hicimos fue abrirnos unas birras en el jardín con Zaba, ponernos al día e intentar planificar el resto de la semana, algo que fue demasiado jodido a partir del tercer trago... A la mañana siguiente,  antes de desayunar, hicimos los deberes. Salir a trotar por el jodido campus más grande de los States. Pero todo quedó en propósito. En la segunda colina empezaron las bajas, y terminamos haciéndonos fotos y vídeos sin camiseta en la cima de Sillicon Valley.

En un Chevy Cruze metalizado y con Jhonny Cash tocándose algo, nos metimos en la Highway 1 rumbo a Santa Cruz, el comienzo de una semana por la costa californiana que terminaría de nuevo el viernes esperando a Zaba en Los Angeles. La primera noche dormimos en un motel de carretera al borde la playa, cerca de San Simeon, donde empezaron muy en serio nuestras "Crónicas Carnívoras". No hay viaje a los States sin una hamburger diaria de 250 calorías, que cae al vacío del estómago terminando en un grano de acné con cabeza blanca. Asquerosamente buena y grande. Recomiendo pedir "animal style" en cualquier fast food que se precie.

Al día siguiente nos tocaba quemar esa grasaza de res, y ya que las olas y el día acompañaban, nos paramos en Pismo, un pueblito de costa donde se respira parafina y salitre. Para mí fue uno de los mejores días del viaje, porque alquilamos todos una tabla y nos metimos al agua. Por supuesto después de una buena Cheeseburger con peaje en el baño de la hamburguesería "Splash", un garito de playa con un menú y unas camareras fucking awesome!! A la media hora el Tren se hostió de cabeza en la arena, Juancho con la muñeca inflamada, y Cucho y yo en el agua esperando una foto de los dos subidos en la misma tabla. Un gran día imposible de olvidar, sobre todo porque el Tren entabló conversación con un surfer de 60 años que le regaló un canuto de marihuana del tamaño de un habano. Aquella noche sobamos en Santa Barbara, donde no pudimos estar mucho tiempo porque queríamos adentrarnos en Malibu y Santa Mónica antes de la hora de comer. Para entonces Cucho y yo ya teníamos la botella de Jack Daniels en el maletero, y las veladas de tertulia escuchando las olas tenían un sabor Tenesse alucinante!

El jueves empezó la rutilla de las playas, para mí, la joya de la corona del Big Sur! Malibú, Santa Mónica y Venice Beach. Ver la playa de Santa Mónica en directo fue como cumplir un sueño de mi infancia. Yo crecí con Pamela Anderson corriendo a cámara lenta por la playa de Santa Mónica, y estar allí me producía una especie de erección difícil de explicar, me imagino que como las que tenía a los 7 años... Sin duda alguna, ese jueves fue uno de los días más felices de mi vida!!

Para poner la guinda al pastel, recorrimos Venice Beach en bicicleta para disfrutar del cóctel cultural que ese trocito de playa te regala. Skate Parks, tiendas de tatoos, puestecitos de hierba y música en directo, es lo que hace que Venice tenga un carisma especial. Sin pensarlo mucho nos pillamos unas birras y vimos el atardecer desde la orilla escuchando reggie, viendo romper las olas y dejándonos emborrachar por la felicidad del momento.

Después del chilling llegaba la jodienda de intentar entrar en L.A a las 9 de la noche. El tráfico y los atascazos para llegar a Hollywood nos daban un margen cojonudo para buscar un hotel barato, ya que en los States hacer el checkin a partir de las 8 de la tarde tiene premio en forma de descuento. Tuvimos suerte y encontramos un hotel con piscina en pleno Sunset Boulevard, donde nos quedamos dos noches para esperar a Zaba y sus colegas. Al día siguiente rutita por Beverly Hills, paseo de las estrellas, bien de fotacas y a la piscina a terminar con una caja de 24 cervezas. Todo iba a pedir de boca hasta que uno de los retretes se embozó y la mierda y el pis terminaron cayendo por el techo de recepción. Al principio pensamos que las hamburguesas tenían la culpa, pero a la mañana siguiente comprobamos que era un fallo técnico de las instalaciones del hotel, cuando embozamos por segunda vez el baño de otra habitación... Focking spaniers!! jajajajaj

De allí partimos a Vegas en expedición con un Toyota descapotable. Estuvimos 24 horas de locura que empezaron en una "pool party", perdimos todo lo que apostamos y nos dejamos seducir por el nightlife de la ciudad de la locura. Sigo flipando con lo que se puede hacer en medio del desierto de Nevada! El hotel Venetian por cierto, top top. Todo para el turista, su consumo y su felicidad efímera que termina cuando tu tarjeta de crédito es denegada. Hamburguesa e ibuprofeno para desayunar y carretera y manta para dirigirnos al Grand Canyon. De camino hicimos noche en un motel de carretera del área 52, con fenómenos paranormales incluídos. "Ghost walk" era lo que ponía en la puerta del motel, donde nadie nos recibió hasta bien pasada la medianoche.

Dicen que en el Gran Canyon llueve entre una y cero veces al año, pero como íbamos con Sonseca nos tuvo que tocar a nosotros. Alquilamos una avioneta de 7 plazas para hacer la ruta del Cañón desde el aire. Cucho no abrió la boca desde el momento en que la reservamos hasta que volvimos a tocar tierra. El aeroplano se movía como si fuese de papel y la altura cuando se metía en los desfiladeros daba a entender que la hostia si caíamos era muy gorda, pero mereció la pena. Para mí ha sido una de las experiencias más acojonantes de mi vida. 30 minutos sobrevolando una de las 7 maravillas de la naturaleza aunque estuviese un pelín nublado y con rachas de viento, es algo irrepetible. Con los huevos aún de corbata dejamos el estado de Nevada, para meternos entre pecho y espalda 10 horas de carretera hasta Yosemite, el parque natural más grande de California. Si pensábamos que lo más guapo que habíamos visto era el Gran Cañón, estábamos bastante equivocados. Qué locura de parque. Qué paisajes!!! En un día y medio recorrimos casi todo. Secuoyas milenarias, cascadas de vértigo, lagos cristalinos, la pared del Capitán, y lo más jefe de todo, el Camp4, donde pasamos la noche en una cabaña a la orilla del río, rodeados de osos, quemando nubes y comiendo salchichas en una hoguera con un frío que te cagas. Esa noche empezamos a tener la sensación de que el viaje se estaba terminando y recuerdo esos momentos como un sueño increíble que no quería que terminase. Pura felicidad. Estar con tus amigos en pleno bosque contando batallitas a la luz del fuego es algo que quedará para siempre en mi memoria.

Al día siguiente llegamos a media tarde a la ciudad de SFO, donde mi prima Cris y su novio Rober viven desde hace un año y nos esperaban en su chiringuito de la calle Fillmore. Una ciudad IM-PRE-SIO-NAN-TE donde hasta los mendigos tienen flow... Me moría de ganas de ver a mi prima, y además disfrutamos de un día entero turisteando con Rober que terminó en una discoteca del barrio de Castro, la zona gay, donde los camareros agradecían tus tips con un pellizquito en el pezón desde el otro lado de la barra. San Francisco tiene un algo que me pone bastante. No sé si es su decadencia, su variedad cultural o que simplemente íbamos con el subidón de que era el final del viaje, pero a mí me pareció un sitio increíble para vivir. En concreto flipamos mucho con la zona de Haight y Ashbury, donde comenzó la revolución del movimiento Hippie y los gays por fin tuvieron voz y voto en Estados Unidos gracias a Harvy Milk.

Pero el viaje no podía terminar sin una "Spanish party" en la prestigiosa universidad de Stanford, donde Zaba nos esperaba con sus colegas del Master para cenar y tomar unos copazos en el campus. Aquello fue increíble, una noche mágica. Era el final, el viaje terminaba, y queríamos aprovechar hasta el último minuto con nuestro gran Zaba. Por eso le regalamos uno de nuestros mejores "performance" del viaje. Todos terminamos con un New York, New York (algunos ya sabéis de lo que estoy hablando), e incluso nos permitimos el lujo de improvisar la letra en un piano de "cola". Estoy seguro de que ninguno de los presentes olvidarán aquella gran noche. Sin ninguna duda la gran nota final de una melodía alucinante que duró dos semanas y que tuvo como intérpretes a 5 amigos que jamás olvidarán California, sus playas, sus ciudades, sus bares y las personas que hemos conocido por el camino. GOD BLESS AMERICA!





lunes, 13 de mayo de 2013

Rolling Mexico!

El 25 de febrero, recién llegado de las canarias, donde pasé un mes increíble, embarcaba en el aeropuerto de Barajas rumbo a Mexico DF, donde me esperaba mi gran colega Eneko, que me dejó instalarme en su chiringuito durante una semana. El Defectuoso me dejó acojonado desde el momento en que pisé la calle. Caos, contaminación y desorden. Pero eso no me impidió moverme libremente por sus calles y alrededores. Por el día comía suculentos bocados que ofrecían en todos los puestos callejeros, y por la noche bebía con Eneko y sus colegas lo que el cuerpo me pedía. Así terminó una semana en la que me acompañó "La venganza de Moctezuma" allá donde iba. El retrete fue mi fiel compañero durante 10 días, y en esas estupendas condiciones fue como aterricé en Guadalajara, en casa de mi amiga Tere, que me recibió con los brazos abiertos durante 3 increíbles semanas visitando la región de Jalisco. Bien de tekilas, tacos, margaritas y mariachis. Un lugar inolvidable donde he compartido unos momentos impresionantes con una amiga excepcional. Allí conocí también a Rober, con el que he compartido botellas, resacas y madrugadas increíbles en la discoteca de "Las Américas", un lugar muy tóxico y altamente recomendable para los que visiten la ciudad!



Pero mi aventura no había hecho más que empezar. Recuerdo el día que me hacía la maleta para marcharme un mes a conocer el país en solitario. Una mezcla de ilusión y acojone. En mi vida me había pirado más de 10 días solo a ninguna parte, y Mexico era el país perfecto para hacerlo. Cogí la mochila, un mapa, unos cuantos pesos y bien de antimosquitos y tiré para la selva de Chiapas, donde tuve la suerte de dormir en una cabaña en el corazón de la jungla, donde los monos aulladores te daban los buenos días desde la copa de los árboles. Ruinas, naturaleza pura y ambientazo en San Cristobal acompañado de Alberto, Alex y Ander, unos colegas de Eneko que conocí durante mi estancia en DF.


Después de 3 días en Palenque, la diarrea volvió a acompañarme durante un viaje de bus de 17 horas hasta Puerto Escondido, meca del surfing en Latinoamérica. Increíble, acojonante, una pasada como rompe Zicatela! Justo cuando llegué entró un buen swell y los bombazos de 3 metros al borde de la orilla me pusieron la piel de gallina. Al día siguiente por fin me subí a una tabla. Era en la playa de Carrizalillo, donde perdí mi bañador y tuve que surfear todo el día con bermudas y camiseta, al más puro estilo old school! Qué baño más divertido! un spot precioso a pocos kilómetros de Zicatela, que rompe en una bahía rocosa alucinante. Esa noche me tocó dormir en una cabaña con compañía. Un escorpión del tamaño de un puño que me los puso de corbata cuando iba a sacar el neceser de la mochila. Menudo bicho, aunque era blanco, y creo que esos son inofensivos... A la mañana siguiente no tenía ni idea de hacia donde tirar, pero por suerte me encontré con Óscar Moncada, un pro a nivel nacional residente en Puerto Escondido. Me hice una foto con él y de paso le pedí consejo de a dónde moverme. Me dijo que no me lo pensara y que a unas horas de allí estaba "Barra de la Cruz" un pueblecito surfero con una derecha increíble! Pero no fue tan fácil llegar hasta allí. El camión me dejó en Huatulco, un lugar de visita para turistas americanos, donde por menos de 800 euros a la semana no tienes donde caerte muerto. Pero conocí en el pueblo a un taxista que me llevó por 200 pesos bien negociados directo a Barra de la Cruz. Para mí uno de los sitios más carismáticos que he estado nunca. Un pueblecito con 5 casas y un surfcamp. Sin internet ni cobertura para el teléfono. Tan solo una reserva natural que tienes que atravesar andando durante 20 minutos para llegar por fin a la playa. Un paraíso virgen de agua cristalina donde rompe una derechita idílica. Allí me quedé una semana, en casa de una familia que me alquilaba una habitación por 6 dólares diarios. El hijo de la familia trabajaba en la única pizzería del pueblo, y junto con 4 californianos que también se alojaban allí, nos llevó en un jeep a conocer los mejores spots secretos de la zona. Nunca he surfeado una ola tan larga como la de San Diego! Cebadísimo! Me dió bastante pena irme de ese lugar, tenía un encanto especial, pero me habían hablado de La Laguna de Chacahua como una maravilla del país que no podía perderme.


De nuevo volví un par de días a Puerto Escondido, a surfear en La Punta, donde me alojé en unas cabañas llamadas "Buena Onda" súper recomendables. Ambientazo de día y de noche para todos los mochileros que quieran dormir al borde de la playa! Y los dueños, una italiana, Simona, y un francés, Pier, son los mejores anfitriones que he conocido! Dos días después, por fin, comencé mi expedición a Chacahua! Llegar allí es una jodida aventura de medio día. Tuve que subirme a una furgoneta durante una hora compartiendo trayecto y gasolina con 6 personas. Después me subí a una pick-up en la parte del maletero durante otra hora por la carretera, y cuando por fin llegas a Zapotalito, tienes que cruzar la laguna  en una lancha motora hasta la otra orilla, donde te espera una furgo combinada que por un camino de cabras te adentra por fin en Chacahua, paraíso terrenal. No concibo que nadie vaya a Mexico sin visitar este pueblo. No hay nada, excepto un faro con las mejores puestas de sol de Mexico, dos palapas para comer pescado fresco y unas cuantas cabañas con hamacas donde puedes quedarte a dormir por 3 duros, literal. Allí, para mi decepción no pude surfear ni un solo día. Las olas eran gigantes y la corriente te arrastraba kilómetros... Pero me la gocé bastante conociendo mucha gente. Con algunos  había coincidido por casualidad en otros pueblos, y con otros compartí momentos inolvidables. Como con Marie y Julie, dos francesas que conocí en una puesta de sol desde el faro, y con las que alquilamos una canoa por la noche para que un pescador local nos enseñase desde la Laguna el fenómeno de la fosforescencia. Hasta el momento era lo más heavy que había hecho nunca. Bañarnos de noche en una laguna repleta de cocodrilos para ver como brillaba nuestro cuerpo debajo del agua fue la hostia. Por lo visto es un acontecimiento que solo se da algunos meses al año y en noches muy oscuras. Nosotros tuvimos la suerte de hacerlo, y esa imagen no se me borrará en toda la vida!


Después de una semana bebiendo agua de coco, viendo puestas de sol y leyendo una novela tirado en una hamaca, tocaba seguir la ruta hacia el interior del país. Dejé Chacahua a 40 grados para llegar a la Sierra Mexicana con un frío de tres pares de pelotas. Cambié el bañador por el forro polar, y así me adentré en San José del Pacífico, un lugar internacionalmente conocido por la variedad de hongos alucinógenos que se cultivan en la zona. Me quedé a dormir una noche en una comunidad hippie, donde apenas pude mantener una conversación con nadie más de 15 segundos, porque cada uno llevaba su viaje. De todos los colores, razas y procedencias. Unos 20 jóvenes llevaban viviendo meses en una casa al borde de una colina en medio de la nada. Enanos de jardín, setas de porcelana y un huerto, era lo único que había en ese lugar perdido en la sierra Oaxaqueña. Eso sí, muy buen rollito para todos. Me dejaron dormir gratis y me invitaron a cenar unos purés de verduras muy raros pero que estaban cojonudos. No quise preguntar lo que llevaban...  Dormí en el sofá con un gato y un tipo que andaba bastante colocado y estuvo toda la noche en vela jugando a la ajedrez enfrente de mí. Curioso lugar, muy auténtico!


Mi última semana de viaje la dediqué a conocer la ciudad de Oaxaca, capital de la región, y Puebla. En Oaxaca andaba más perdido que un bastardo en el día del padre, así que decidí hacer el paquito y subirme a uno de esos tours organizados de todo el día, donde nos enseñaron la fábrica de Mezcal, las aguas termales de Yerbelagua y unas ruinas aztecas. Fue más interesante de lo que pensaba, sobre todo cuando unas cuarentonas solteras se engancharon un pedo divertidísimo en la fábrica de Mezcal y empezaron a tirar los trastos a todo el que se movía! Reconozco que lloré de risa!! Al día siguiente me moví para Puebla, sobre todo atraído por el volcán activo de Popotaquepecl, a unos kilómetro de la ciudad. Llegué al lugar habitable más cercano al cráter para intentar subir unos metros por lo menos. Me sorprendió que el pueblo estaba lleno de carteles de evacuación porque la noche anterior se habían sentido temblores y se alcanzaban a ver fumarolas desde su base. Ni Dios parecía preocuparse, es más, me dijeron que por unos cuantos pesos me llevaban hasta la cima! jajajajaja!


Y finalmente terminó mi viaje en DF de nuevo, en casa de Eneko, pero esta vez sin un puto duro, ya que lo poco que me quedaba lo guardaba en un cajón para el viaje a los States con mis amigos en unos días. Pero eso es otra historia que merece un post largo y emocionante. El mejor viaje de mi vida, California bro, the focking paradise!!!

lunes, 18 de febrero de 2013

El último Guanche


Hoy, después de casi 4 semanas, me despido de La Laguna Beach en solitario, en la casa de mi primo y con un trancazo post carnavales que me hace sentir muy vivo. Me despido de gente que sin conocerles de nada me lo han dado todo. Me despido de unas semanas inolvidables donde mi única preocupación ha sido saber en qué playa había olas. En definitiva, me despido de unas vacaciones de verano en pleno invierno. Del surfing, del olor a parafina, de caminos de piedras para llegar hasta la playa, y del mejor ambiente que he compartido nunca.

Es jodido tener que decir adiós a muchas de las cosas que me han hecho un tío muy feliz durante casi un mes, y que mirando atrás y volviendo al 19 de enero no podría haberme imaginado. Adiós a las puestas de sol en la playa de Baja Mar, con sus arrecifes y sus tardes enteras al sol. Adiós a la izquierda de Punta Hidalgo, con sus series de metro y medio y su viento de offshore. Adiós a los locales de Playa del Callado, capaces de pillar espumas durante media hora para que ningún forastero se meta en el agua. También toca decir adiós a Roma, Juancho y Andrés, que junto con mi primo Chechu, han hecho que la "casa Wassa" fuera como mi casa. Adiós al Tutti Fruti y su camarera, con sus menús a 5 pavos, al Africao, a las cervezas Saturday y al mojo Picón. Adiós a las noches de póker en el Casino de Santa Cruz, a las madrugadas de pesca en el puerto de San Andrés y a las veladas durmiendo al raso en la Gomera. Adiós también a Titín, Dani y Quintana, que han hecho de estos carnavales una mofa contínua. Adiós a Philipp, Dave y Felix, con su simpatía, su jodida locura y su modo de entender la vida. Adiós a los rallys y travesías en el Monte de Anaga para llegar a ver anochecer, al buceo con tortugas en San Roques y a las heridas de guerra con las rocas de las Américas. Adiós a una época mágica en Tenerife que sin duda quedará para siempre en mi recuerdo. Adiós a 4 semanas en las que me he convertido en el último Guanche. Adiós o mejor dicho, hasta pronto, porque pienso volver, a mi primo Chechu, que con su buen rollo, su cariño y su incansable vitalidad me ha llenado de energía y locurón para enzarzarme en una nueva aventura. Chechu nos vemos en el pico!! Hasta siempre Tenerife!!!... Rumbo a Mexico cabronesss!!!