jueves, 1 de agosto de 2013

Just Green

Una de las cosas que más me gusta los días que no hay mucho curro entre semana es hablar con mi compañero Café. Después de mes y medio batiéndonos el cobre mano a mano, he descubierto un gran amigo. Un socio de tertulias de madrugada. Un colega dentro y fuera del curro. Un "hermano" de los que hacen que merezca la pena ir todos los días a currar. Con él me entendí a la perfección desde la primera semana. Cuando yo era el novato, "el niño de papá" que no sabía afilar un cuchillo, el chaval que había venido a pasar un verano en un chiringuito de playa sin saber preparar algo tan básico como un cortado. Café me echó un cable, me cantó las cuarenta cuando hacía falta, me hizo más fácil la vida en El Marino. Me hizo reír, y creo que yo también a él... Y así pronto empezamos a hablar en los ratos muertos de cómo cambiaríamos el mundo si pudiéramos. O mejor dicho. de qué cojones haríamos si nos tocase un décimo de lotería. Él es muy jugador. Yo le confesé que nunca lo he sido, ni creo que lo llegue a ser. Tengo decenas de motivos por los que ni siquiera juego en el Gordo de Navidad, a no ser que algún compromiso me obligue. Pero el principal motivo es que no sabría que demonios hacer con tanto dinero. Terminaría con un ictus cerebral del agotamiento mental que me supondría pensar en qué lo iba a gastar. Me encontraría con problemas de reparto, y sobre todo de gestión. Seis años de empresariales que demostrarían que todo se queda en apuntes, chuletas y tomos de miles de páginas....

Pero sin embargo después de unos días dándole al coco, he descubierto en  mi yo más pubertoso y al mismo tiempo más fraternal, lo que haría con muchos puñados de euros... Compraría Green!!! Sí, lo que oyes. La discoteca light de la zona pija de Zaragoza de la que todos hemos sido víctimas en nuestra adolescencia. Allí estrené mi primera camiseta de Quicksilver que llevaba días mirando en el armario como si fuese una clave de acceso directo al pillaje. Para ir a Green me puse por primera vez gomina y espuma, posiblemente todo mezclado, pero no agitado. Compartí colonia con amigos. Y enjuague bucal. Ví una navaja en la entrada, me atracaron a punta de... nada. Besé y metí la lengua hasta la garganta. Pedí rollo en los reservados. Vencí y me rechazaron. Bailé "El chaval de la peca" a las 8 de la tarde sintiendo que no había nadie más a mi alrededor. Defendí a mi mejor amigo cuando el resto se fueron corriendo. Probé la Ginebra Larios con limón apoyado entre dos coches aparcados en la puerta. Lloré como un niño porque me dejó una chica que pensaba que era el amor de mi vida. Me miré al espejo del baño cada sábado pensando que era el puto amo y que todas allí afuera lo sabían. Me comí un tortazo por tocar el culo a una tía. Acompañé de la mano a otra. Conseguí números de teléfono fijo cuando no existían los móviles. Crecí en esa discoteca esperando cada día de la semana que llegara el sábado. La libertad, los amigos, los cigarros de estraperlo, los chupitos de bluetropic con lima y las tías que me hacían soñar.... Mi feliz adolescencia!!! Mis recuerdos!!!No hay dinero que lo pague!! Green!! Lo que había detrás de esa puerta verde...