viernes, 22 de noviembre de 2013

Keep surfing

El otro día leí un artículo en la revista 3sesenta que me pareció la polla en vinagre. "El surf solo es pura diversión". Trataba de la obsesión del ser humano por hacer cosas con utilidad, o mejor dicho, que nos hagan sentir útiles. Y si puede medirse con resultados tangibles ya es la hostia. Contaba como prácticamente cualquier disciplina deportiva en sus orígenes había sido creada por un motivo o razón de utilidad. Y sino, con el tiempo, se le había buscado una. El tenis, el fútbol o el basket son un ejemplo de  competición entre la raza humana. El ski, el running, el ciclismo o incluso el skate, son una muestra perfecta de que ante la necesidad de desplazarse, el hombre convirtió en deporte una manera de llegar de un punto a otro. Pero, ¿qué pasa con el surf? Desde tiempos ancestrales cuando los indígenas hawaianos construyeron sus primeras tablas, el único fin era el de divertirse. Remontar una ola tras otra para terminar en el mismo punto de partida. Hoy en día dejando el mundo de la competición profesional a parte, la mayoría de la gente que surfeamos lo hacemos por pura diversión. No esperas ganar a nadie, ni que te pongan una nota en cada manga, ni llegar a ningún punto del mapa. Solo quieres entrar en el agua, desconectar de aquello que está más allá de la orilla y entrar en contacto con el océano. Algunos días buenos, si el mar bombea, puedes hincharte a pillar olones. Otros días te vas casi de vacío, y algunos, que suele ser la mayoría, te vas a casa con un puñado de olas que te mantiene contento durante  una semana.  

Me pregunté qué cojones ocurriría si de verdad llenásemos nuestras vidas con hechos, que aunque a primera vista nos parezcan inútiles, a largo plazo nos provocan una sensación de bienestar y felicidad eterna. Si de pronto nos atreviésemos a malgastar el tiempo. Si solo hiciésemos las cosas por pura diversión. Y lo que no nos haga saltar de alegría o emocionarnos lo dejásemos de lado. Si nos centrásemos en que al igual que las olas en el surf, cada momento es único e irrepetible, y tenemos la obligación de disfrutarlo. Pues la verdad es que no tengo ni puta idea de lo que pasaría, porque el transcurso de la vida nos ha llenado de quehaceres de los que es imposible deshacerse. Pero lo que sí tengo claro, es que mis quehaceres tendrán que quedarse a un lado los días que haya olas. Porque si no, tendré que buscar otra forma de sentirme inútil. Larga vida al surf!!