martes, 16 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Hace poco una persona a la que conozco muy bien me preguntó si me emocionaba con facilidad, y le contesté que no soy de lágrima fácil, pero no me canso de emocionarme con algunas cosas por muy simples que parezcan. Me emociono de admiración sobre todo, no sé porqué, pero ver a alguien luchar es una sensación que me sigue pareciendo incomparable. Me da igual que sea por una meta profesional, deportiva, personal, de salud o simplemente por principios. Me encanta ver a la gente luchar por alguna razón, aunque la desconozca o no la comparta. Esas personas que creen con firmeza que conseguirán eso que tanto ansían. Ese pundonor y esa raza. Ese "no tirar la toalla" aunque todo se ponga cuesta arriba. Sobre todo, ese "aquí están mis cojones". Me gustan los golpes en la mesa, la rabia y el sudor gota a gota persiguiendo un reto. Me encanta lo que no queda en un "demasiado complicado para ser real". Me flipan "los imposibles". No puedo evitarlo. Y me apasionan los que están dispuestos a hacerlos posibles. Joder, admiro a los que lo intentan hasta la saciedad. A pesar de caerse una vez tras otra. Incluso a pesar de que no lo consigan. Eso es lo que me hace llorar! Los que un día deciden que la palabra imposible es relativa. Y que con esfuerzo nadie es quien para decirte que tu sueño no tiene cabida.

Me emociono y se me cae alguna lagrimilla con el concepto de la amistad. Porque para mí la amistad es demasiado valiosa. Me emociona compartir algo con un amigo. Sea bueno o malo. Me emociona sentir cerca a un amigo que está muy lejos. Y también me emociona recordarles y echar de menos el presente que comparto con ellos. Qué extraña sensación! Echar de menos el presente!

Me emocionan, y cada día más, las personas de palabra y los ojos sinceros. Una mirada, simplemente una mirada de complicidad es capaz de ponerme los pelos de punta durante un buen rato. Como decía mi abuelo "un hombre vale, lo que vale su palabra".

Me emociona mucho la unidad, el conjunto, el grupo que levanta a un compañero cuando se ha caído. La camaradería. El que tiende una mano y el que arrima el hombro. El "todos a una" y el "estoy para lo que quieras". Las cordadas, las parejas, los equipos y el desinterés. Me emociona un matrimonio sincero, quizás porque últimamente he visto a personas importantes en mi vida pasar por el altar. Y me emocionan, sobre todas las cosas, los abuelos. Su mirada al infinito en silencio. Una mirada que habla en décadas, en amistades, en experiencia, en vida y en paz, sobre todo en mucha paz. O al menos, así debería de ser… Feliz Navidad a todos!!

sábado, 13 de diciembre de 2014

Claire

Soy padrino de una niña llamada Claire. Poco sé de ella porque nació hace menos de un mes. Pero sé mucho de su padre, un gran amigo mío, un hermano, un tío al que quiero. Así es Frodo. Compañero de tantas batallitas que no habría espacio para contar… Además de un gran amigo desde pequeño, Roque es la persona que me invitó un verano con 16 años a Somo, a la casa que alquilaban sus padres en la costa de Santander. Allí pasábamos 2 semanas en bañador y descalzos, comiendo rabas en el "Rompeolas" y tomando nuestras primeras cervezas en el Australian Bar. Soñábamos con olas y despertábamos con más olas. De casa a la escuela, y de la escuela a la playa. Comprábamos morenitos y pipas para comérnoslas sentados en el bordillo del paseo marítimo mientras veíamos a las chicas pasar por delante. Éramos un par de sosos y nunca les decíamos nada, pero cada día pasábamos por la misma esquina. Y así un verano tras otro. Con las americanas del camping y las hogueras de la curva... Llegamos a ir a Somo 8 veranos seguidos. Nos conocían todos los monitores de la escuela y el surfcamp. Dos chavales de Zaragoza que se colaban en los cursillos sin pagar cada día, pero nunca decían nada… Éramos Roque y su colega el de Zaragoza. Qué grandes tiempos, qué increíble lugar… Y qué desayunos nos preparaba Carmen!! Y qué comilonas Roque padre… No había quién se metiera en el agua!!

Ahora Frodo vive en Bilbao desde hace unos años, y comparte su vida con Janire, una bilbaína de pura cepa, y su hija Claire, otra bilbaína de bandera. Aunque pequeños por fuera, grandes personas por dentro. Siempre que he ido me han tratado de puta madre. Con mi sofá cama, mi paseo en la motocicleta heredada y unas cervezas frías en la nevera. A pesar de que vivas a unos cuantos kilómetros, te siento bastante cerca, y prometo en cuanto el curro me de una tregua ir a ver a mi ahijada unos días, y si hace falta meterle en el agua y darle un chapuzón!! porque sé de buena fé que tú hace años que ya solo te mojas donde haces pie… y los dos sabemos que eso solo es posible en la orilla, muy en la orilla…


martes, 18 de noviembre de 2014

Save Canary Islands

Hey, vosotros!! Cabrones del petróleo!! Porqué no dejáis de intentar mostrarnos a todos vuestro poder? Porqué no os medís las pollas a ver quién la tiene más grande en privado? Porqué no cogéis los petrodólares y os los metéis por el culo si es que os caben? Largaos ya de aquí, esto no es una cuestión de Estado, ni tan siquiera de un mercado que estáis destruyendo poco a poco! Quizás porque nunca hayáis pensado el desastre con el que estáis colaborando mamones! Pero cuando vuestros nietos vayan a la playa y quieran ver peces, ballenas o delfines, tendréis que decirles que eso ya no existe, que esos animales pertenecen a los cuentos, y que se extinguieron porque gente como vosotros no quiso evitarlo! Estoy cansado de que nos toméis el pelo! Iros todos a la mierda!



viernes, 7 de noviembre de 2014

Aquí, en la orilla

Con el tiempo te das cuenta de que las cosas hechas con cariño y despacio tienen mucho más valor. Que a veces no tiene ningún sentido correr si no sabes donde está la meta. De hecho llega antes aquel que va andando y disfrutando de cada paso, sabiendo siempre dónde quiere llegar aunque apenas conozca el camino. Muchos corren. Ahora la gran mayoría. Otros, que son pocos, han decidido ir a pie. Y ése es el caso de Gary, un australiano que conocí el otro día en la playa de la Barceloneta, poniendo parafina a su tablón del 77. Era de su abuelo, tócate los huevos…

Gary trabaja a ratos, conforme le van saliendo cosillas. Dice que a diferencia de la mayoría con los que se cruza a diario, él ha decidido vivir, y no sobrevivir. El tío está contento, y me flipa ver cómo se toma su tiempo extendiendo la parafina, como si tuviera todo el día. Mientras, son las 9:30 de la mañana y el pico de Tyson se empieza a llenar como de costumbre cuando hay un metro pasado. Yo aún ando fastidiado de la rodilla así que no me queda otra que ver el baño desde la orilla y hablar un rato con Gary. Lo primero lo hago bastante jodido, lo segundo encantado. Habla un correctísimo español, y sólo lleva 2 años viviendo en Barcelona. También chapurrea algo de catalán y francés. Ha vivido en Biarritz, donde aterrizó hace 5 años, y montó "una garita para shapear tablas". Cobraba poco para lo bien que lo hacía. Y eso que no era de los de chapa y pintura… Más tarde vino a Barcelona porque fue el lugar donde se conocieron sus padres, y él dice que está seguro de que también le "dieron vida" aquí. El tío vive tranquilo, allí mismo, en el barrio de la Barceloneta. Hace lo que le gusta; viaja, vive y surfea… Luchó contra el cáncer y salió! Y desde entonces simplemente VIVE. Y es que efectivamente y con el permiso de Paul Roberts, "Todos los hombres mueren. Solo unos pocos viven"

Nos vemos pronto Gary!

viernes, 22 de agosto de 2014

Desde que tengo uso de razón

"Desde que tengo uso de razón". Siempre he tenido ganas de parafrasear a mi madre y nunca he tenido un porqué. No hay nada que siga haciendo desde que tengo uso de razón a excepción de respirar. Lo demás lo he cambiado, abandonado, olvidado o apenas tiene relevancia. Pero dándole un par de vueltas y pensando un poco, que de eso sí que he tenido tiempo estas vacaciones, quizás haya algo de lo que pueda presumir desde que tengo uso de razón.

Es viernes 22 de agosto, son las 8 de la mañana y estoy de vacaciones. Podría estar en la cama, de surfari o en una playa de arena blanca, de esas que salen en facebook o en instagram. Pero no. Estas vacaciones han sido un tanto raras. No porque no tenga cobertura, algo que incluso me gusta, sino porque jamás he tenido tanto tiempo para pensar como en estas dos semanas. Repito, tiempo. Porque al final resulta que no he pensado mucho. Mi lesión de rodilla que me acompaña desde finales de mayo, me ha dejado totalmente incapacitado para cualquier plan excepto el de estar con mis padres y mi hermana en Cambrils tumbado en una hamaca pelando judías, jugando al rumikub, pescando o aprendiendo tareas de jardinería y bricolaje. Ahora mismo podría sacarme el título de monitor de tiempo libre sin pestañear. He dormido tanto que tengo hasta llagas en el culo y algunos músculos atrofiados. Todo bien, al final le coges el tranquillo a todo, excepto a lo de quedarme viendo la tele por las noches. Por eso salía a la terraza, que es el único lugar donde alcanzo el wiffi del Marino, y me conectaba hasta las tantas de la madrugada. Era como mi hora de recreo. Galletas, leche con Cola-Cao y mucha mierda en youtube. Entre tanto, ya sé que con tanto ajetreo suena sorprendente, he pensado en este tío que es mi mejor amigo y se casa el viernes que viene; alquilar el smokin, mi rodilla, un regalo emotivo, mi rodilla, un video emotivo, mi rodilla… Y las noches estiraban y terminaba siempre solo, en la terraza descojonándome con batallitas que tenemos juntos…. Joder!! Si lo conozco hace 23 años!!! Cuando empiezas a contar los años por decenas tipo"hace veintitantos años…" es un síntoma claro de que creces. O enriqueces. Yo siempre lo he escuchado en casa, especialmente cuando se habla de viejos amigos o de la mili. Pues sí, conozco a este cabrón desde antes de ir al colé, es decir, hace "veintitantos". Cuando éramos dos entrañables gorditos con gafas que se iban a cazar lagartijas, aunque él no se atreviera a tocarlas y yo hacía el trabajo sucio de cortarles la cola. Con él he completado un álbum de cromos de vida y color bastante chungo y por obligación de mi padre. A mí los bichos me la sudaban demasiado, prefería tener el cromo de Paco Bullo o Hristo Stoicokv que el de la Anaconda del Amazonas. Le he hecho muchas muchas trampas jugando a las cartas de coches en el bus de Marianistas. Ahora que me lees, que sepas que el Ferrari Testarrosa ganaba a cualquier carta excepto cuando te tocaba a ti, que cambiaba las reglas, pero ahora creo que te hacías el sueco para dejarme ganar de vez en cuando….  Velocidad 260, cilindros 6, Cilindrada 2900… Todavía las conservo!!

Después el colé nos separó, y empezó mi andadura por Compañía de María, pero continuamos en la piscina de la Peñaza, en Comarruga y en el equipo de futbito que nos vio crecer como jugadores, El Absolut team!! Incluso allí hemos compartido banquillo. Nuestra calidad brillaba por su ausencia y creo que en dos años llegamos a marcar dos goles. El tuyo a pase mío, por cierto!! Éramos malos, muy muy malos. Pero eso ya da igual…

 En la uni hemos compartido apuntes aunque con resultados bien distintos. El porqué no hace falta explicarlo. En la doble os tenían enchufados y os regalaban las matrículas. Jamás podrás negármelo. Sino ¿porqué iba a suspender Micro tantas veces con tus apuntes? Después llegaba el verano y claro, Comarruga tenía dos caras. La tuya, de bronceado y pavoneo por la playa, y la mía, de castigo en la terraza preparándome las 10 asignaturas que tenía para septiembre. Eso sí, por la noche te ponía en tu sitio, como siempre lo he hecho. Daba igual que tuviéramos poca coca cola en un botellón. Tú terminabas con ella mientras el resto hacíamos los deberes bebiendo whisky a palo seco. Fuentes sabe de lo que hablo... Nos salías bastante barato, eso está claro. Aunque cuando nos saliste caro de verdad fue en Stanford, donde tuvimos que ir para explicar al alumnado lo que era una "spanish party". Y sino que le pregunten al Croisant, que todavía piensa que aquella noche fue un atentado contra los derechos humanos. Creo que es en lo único que puedo presumir de tener mejor Curriculum que tú, porque hasta en la Cofradía, donde yo entré 6 años antes que tú, terminaste siendo el jefe de la sección infantil y entrando en el concurso de Semana Santa, mientras yo seguía haciendo encaje de bolillos con los ensayos para que me dejasen salir tocando el jueves santo. Y así podría seguir contando miles de anécdotas que nos han pasado juntos. Pero esto es un blog de paso, y de garrafón. Y lo mejor se queda siempre en el congelador, bien crudo, para cocinar cuando nos juntamos. Como a tí te gusta. Como un coleccionista de anécdotas. Tu puta memoria de elefante hace que siempre rescates lo mejor. De lo que nadie se acuerda. Las vísceras de la batalla. Después las limpias, para que a todo el mundo le siente bien, y le sacas brillo de cara a la galería. Y así es como queda siempre almacenado en mi memoria. Inmaculado, limpio y con la mejor de las intenciones...

Por eso ahora después de escribir este post, son las 10 de la mañana, sale el sol en Cambrils, y comienzo el 22 de agosto parafraseando a mi madre con un buen motivo. Y es que desde que tengo uso de razón, tengo un amigo para toda la vida, al que no me hace falta mirarle mucho para saber que es un tío feliz, muy feliz.


domingo, 27 de julio de 2014

Chacahua

Recuerdo Chacahua como un lugar donde lo único que pasaba eran los días. Una cabaña, un faro en lo alto de la isla, una playa kilométrica y una derecha que bombeaba día y noche consiguiendo que la única preocupación de los que estábamos allí era poner parafina a nuestras tablas. Por no haber, no había ni cobertura. Así pasaban los días en esa pequeña bahía del Pacífico mexicano. Sus gentes y sus familias de pescadores, poco acostumbrados a recibir turistas, regalaban una sonrisa a todos los surfistas que después de un día de viaje a través de autobuses, camiones y lanchas conseguían llegar a la Laguna. En la pequeña tiendita de la aldea solo vendían lo necesario para estar allí. Cervezas, comida, crema de sol resistente al agua y tabaco. No había televisiones, ni ordenadores ni cajeros automáticos. Chacahua era lo más parecido al fin del mundo. Pero lleno de paz.

Allí pasé una semana de mi viaje en solitario por Mexico. Un lugar donde el reloj era completamente innecesario. Me levantaba cuando el sol se colaba a través de las paredes de paja de la cabaña, y me acercaba hasta la orilla a ver si había olas. Todavía amaneciendo cogía la tabla y me metía al agua. Dos horitas de placer y a desayunar. En una palapa, la dueña cocinaba hamburguesas de gambas y hacía un café oscuro que te cargaba las pilas de nuevo. No necesitabas mucho más. Una hamaca y un buen libro, que me dejó prestado Catalina. Ella era una anciana de origen andaluz que llevaba 27 años echando las cartas y trabajando en la radio local. Era su playa del Karma. Según me dijo, todos tenemos un lugar del karma en donde terminar viviendo para alcanzar la plena felicidad. Todo era muy curioso porque la convivencia y la armonía era increíble. Los surfistas que conocí, de muchas nacionalidades, llegaban allí por la famosa derecha, y se quedaban días e incluso meses por el carisma de su gente. Todo iba muy muy despacio. Los días eran largos y las noches cortísimas. No pasaba absolutamente nada. Simplemente el tiempo y las olas que veías romper desde la orilla sentado con una birra y un colega. No necesitabas mucho dinero. Tan solo lo justo para pagar los 6 euros a la semana de la cabaña y la gasolina de algún pescador que te llevaba a bordo para conseguir la cena. Todo fácil. Surf, cervezas y barbacoas. Allí conocí a Steven, un neozelandés que llevaba un año viajando con su tabla por todo latinoamérica y sudamérica. Con él y una pareja de suizos pasé casi todas las veladas haciendo hogueras con hojas de palma. Sobraban demasiadas cosas que ahora las considero imprescindibles en el día a día. La sensación de sentirte útil desaparecía en ese lado del pacífico. ¿Qué más da? A quién le importa sentirse útil, necesario o imprescindible aquí? Todo funcionaba como una especie de comunidad, donde tú me das leña, yo te doy gambas y tú me dejas la camioneta para traer más cervezas de la ciudad más cercana. Aquello era increíble. Vivir, simplemente. Bombear sangre. Recuerdo esos días posiblemente como los mejores de mi viaje. No está mal estar aislado de vez en cuando y sentir como los problemas desaparecen, el tiempo se desvanece y lo único necesario en tu vida lo tienes delante de tus ojos. Muchas veces, cuando algún problema me quita el sueño en Barcelona, pienso en ese viaje, y en ese lugar en concreto, porque me ayuda a simplificar. A poner los pies en la tierra. Es una especie de terapia personal que me sirve para volver a reconocer lo realmente importante en la vida. No hay problema que no tenga solución. Todo con el tiempo se ve más claro y mejor. Y sino, siempre habrá tiempo para comprar un billete de avión y quedarse una temporada en Chacahua. Para vivir, literalmente.


lunes, 16 de junio de 2014

Historia de una baja

Doctora, ¿alguna receta para esto? Paciencia, Carlos, paciencia. Y así me fui hace 5 semanas del traumatólogo. Mi nombre es Carlos, lesionado. Cada día en España cientos de personas intentan estafar a la seguridad social fingiendo estar enfermos. Así, acumulan partes de baja de semanas, meses e incluso años. Pero, qué ocurre con aquellas personas que sufren el caso contrario? ¿Qué sucede con alguien que padece una grave lesión y no quiere pedir la baja voluntariamente? Como no es lo mismo contarlo que vivirlo, hoy, en 31 días, "lesiones que te joden la vida".

Tengo 28 años, una salud de hierro, y acabo de abrir un restaurante hace escasos dos meses. Las cosas funcionan con esfuerzo, tiempo y dedicación. Para eso sí que hay receta. Y así es como iba todo, y lo cierto es que continúa yendo, como un puto tiro. Buen equipo, buena comida y mucha ilusión. Pero un día algo falla y en mitad de la faena, con un pie apuntando a Roma y el otro a Noruega, la rodilla derecha hace "clac" y me quedo en el sitio. Resonancias, hospitales, pruebas y más pruebas. Me pasó algo parecido hace un par de años después de correr la Maratón de Madrid, pero al parecer no le hice el caso suficiente y seguí forzando más de la cuenta. Fútbol, surf, largas travesías en Mexico y muchas horas de pie para poner el nuevo proyecto en marcha. Intenté estafarme a mí mismo. Algo no muy común en este país. Le dije al médico que estaba de puta madre, que las inyecciones me habían hecho efecto, y volví al trabajo una semana después. Dos días más tarde, en un mal gesto bajando un escalón, me quedé sentado sin poder moverme. Tampoco quise darle importancia. Ser autónomo es un seguro de vida. Si pides la baja estás jodido. Tú te lo guisas y tú te lo comes. Ibuprofeno y aquí no ha pasado nada. Y así durante diez días más, hasta que finalmente me destrocé la rodilla derecha con una condromalacia rotuliana de tres pares de cojones. Directo a la consulta ese mismo domingo con la rodilla como una pelota de rugby. Allí me dijeron que esto tiene mala pinta, y eso fue hace 3 semanas… Desde hace un mes voy y vengo a Zaragoza cada domingo para que me pinchen Ortokine y factores de crecimiento. En total, entre infiltraciones e inyecciones de ozono, colecciono más de 12 en cada rodilla. Es un puto trastorno tan grande que se está apoderando de mi paciencia. ¿Qué cojones puedo hacer? Al parecer es la misma lesión que tuvo Rafa Nadal, y les pasa a muchos deportistas que fuerzan el movimiento de extensión de la rodilla, y especialmente en deportes que suponen impacto para el cartílago. 

Estoy jodido pero contento. En casa, con la puta baja sin pedirla, e intentando gestionar mi negocio por teléfono y ordenador. Al mismo tiempo empezando esta semana con los ejercicios de rehabilitación para fortalecer el cuadriceps y así evitar carga en las articulaciones. Bicicleta estática, pesas y mucha mucha proteína. Mientras tanto, devorando partidos del mundial de Brasil y recibiendo alguna visita… Así se pasan las semanas cuando tienes que esperar a que una lesión te deje volver al curro. Pero pronto, muy pronto, estaré como un toro de nuevo! Saludos a toda la gente del Baffetto!! Nos vemos en nada!

viernes, 4 de abril de 2014

Prisa mata, amigo

Prisa para todo. Prisa por despertarte cuando tus legañas aún te piden fase REM. Prisa por leer los mails, aún sin desayunar, con el cuerpo descafeinado. Prisa por entrar primero en la ducha, donde orinas cada día porque tienes prisa. Cagas con el café encima del vidé y el móvil en la mano mientras te torpedean en el wassap con fotos de penes. Das pena, pero aún sacas un minuto para mirarte al espejo, ver tu abdomen inflamado, tus ojeras de toxicómano y tu papada que no para de crecer. Cremita queratina full equipe, agua de peinado y colonia a litros. Ponte guapo, anúdate la corbata y sal cagando hostias porque se te va a escapar el metro. Eres alérgico. Pero no sólo a la vida real, también al polen de primavera… Recibes un wassap  "¿Te has acordado de tomar la pastilla?" Vuelta a casa corriendo y cagándote en la puta madre de cada uno que se cruza en tu camino. Porque va lento, porque va muy deprisa o porque se detiene a hablar justo en el centro de la calzada. Empiezas a correr en verde, antes de que el semáforo empiece a parpadear, como el 30% de los peatones. Corre joder que lo pierdes, y si lo pierdes no llegas a la reunión, y si no llegas a la reunión se esfuma el acuerdo, y si se esfuma el acuerdo te largan a la puta calle. Entras al vagón de la muerte congelado por el aire acondicionado. Sales del metro sudando y jadeando. Tu cuerpo tiene prisa y necesitas cafeína. Café con leche para llevar. Te llama un colega pero le cuelgas porque llegas tarde a todo. Prisa para comer. Solo, rápido, con el ordenador encendido y los mails echando humo. Tu día se consume en una bandeja de entrada y tu vida en una agenda electrónica. Deja todo terminado a las 8 porque a las 9 tienes KUNG-FHU en el gimnasio. Te lo dijo tu personal trainer. Concentración y respiración. Pasa por el super 24 horas porque te han chapado todo y compra un Yatekomo con extra de picante, un aquarius y nada de proteinas si no quieres pasarte por el forro tu dieta disociada. Prisa por cocinar, por engullir viendo la tele y agrandar tu úlcera del tamaño de un plato de postre. Prisa hasta para follar, porque tienes que chequear los mails antes de irte a la cama. Tu vida es una jena. Con las prisas un día la diñas por el camino. Así sin avisar. Fulminado en la cola del súper con el móvil en la mano mandando el último wassap "Llego tarde tete :) 


Los Martes me toca hacer la compra en Mercadona, donde siempre está un nigeriano de 31 años en la puerta que se llama Samuel, soltando un “bondia guapa” a todas las marujas que le rondan. Me cae bien, es un tío simpático. Este martes al salir por la puerta le dí un paquete de Doritos esperando un gracias guapo, pero no le dio tiempo a contestar. Un tipo encorbatado chocó con él porque iba con prisa. Con cara de pocos colegas y frunciendo el ceño le esputó un “siempre en medio joder”, a lo que Samuel respondió con una sonrisa, y mirándole le dijo: Prisa mata, amigo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Algunos hombres buenos

Esta es la historia de un comentario fortuito en el muro de una amiga. También es la historia de David, un tipo al que la vida se le queda pequeña.  No suelo discutir sobre temas de moral ética con nadie con el que no tenga confianza o me haya tomado al menos dos copas, porque hay palabras y argumentos que me producen úlceras gástricas. Sin embargo David en apenas unas líneas me inspiró la confianza suficiente como para poder saltarme a la torera esta norma que me autoimpongo desde hace tiempo.

- Mi amiga cuelga:

“Quiero morir porque amo la vida”
José Luis, con cáncer terminal, luchó por una sedación que acabó con su vida la semana pasada

[...]A los tres meses, los chequeos demostraron que aquel tratamiento no funcionaba. Todavía probó otro. “Pero tuve todos los efectos adversos posibles”, dice. Ahí se desata su indignación. “Le dije a los médicos que lo dejáramos, que aquello no servía para nada. Pero ellos se empeñaron en que siguiera más, que era el protocolo. ¡Y qué cojones me importa a mí el protocolo, si me iba a morir! Eso es lo malo de los médicos. No tienen una visión holística, del conjunto de la persona. Saben mucho de lo suyo, pero estos médicos jóvenes, tan eficaces, ni te miran a la cara. No se atreven a decidir. La Ilustración no ha llegado a la medicina. Se agarran al juramento hipocrático, cuando ese señor murió hace miles de años, pero no han leído a Kant. O sí, pero no se han enterado. Y yo les digo como el filósofo: ¡Sapere aude!, ¡atrévete a saber! Que piensen con su cabeza”.
No quiere, sin embargo, cargar las tintas con los profesionales. “Las enfermeras han sido todas magníficas. Son la columna vertebral del sistema. Y conste que con los médicos me llevé muy bien. Siempre fueron claros. Se ve que sabían que trataban con alguien preparado para aceptar lo que fuera. El problema es del sistema, que no les permite pensar. Me voy degradando de tal manera que ya ni siquiera alcanzo a levantarme. No puedo llegar ni al pico de la mesa. Y las médicas de paliativos aún me dicen que tengo que luchar más, que todavía estoy bien de la cabeza. Pero lo que yo quiero es decidir, es un derecho. Uno tiene que decidir cuándo va a morirse porque es un derecho que vamos a ganar. Y hay que hacerlo con una sonrisa” […] 

- Veo que la gente le da chicha con sus comentarios, y tímidamente anoto:

- En esto aparece David, que permanecía a la sombra, y suelta un punch al aire:

- Yo, que tampoco sé quien es David, le contesto. Aunque la segunda parte, lo de las mentiras y tal no lo comprendí muy bien:
- David creo que se irrita un poco con el tema de nombrar a Dios en vano, y aprovecha para refrescar sus clases de catequésis de la pubertad:
- Me sorprende que no le funcione muy bien el corrector automático de ortografía, y le respondo:
- Pero David, que ha ido a los ajustes de Facebook para solucionar el terrorismo ortográfico, apuesta por la historia como un recurso útil, sobre todo para hablar de la Eutanasia:
- Ante tal comparación, me quedo sin palabras durante unos minutos, y me planteo hablar de fútbol. Pero me parece injusto aunque sea por los que estaban siguiendo esta estúpida discusión:
- Pero a David no le gusta un pelo que le den lecciones, y mucho menos clínicas. Por lo que decide zanjar la conversación con un argumento de peso y con sus mejores deseos:
- Gracias David, marcha con Dios:












martes, 21 de enero de 2014

Capo Deforme

Quería brindar por la buena gente. Por esa que ves cada dos años y parece que el tiempo no corre. Quería brindar por alguien en concreto. Por su poder de agradar a los que tiene cerca, su gesto sincero y su verborrea inconfundible. Quería brindar por los "taglines" de garrafón barato que siempre guarda en el bolsillo para todo el que se precie. Por los increíbles calificativos que escupe en todas sus conversaciones. Por lo mucho que me alegro cada vez que nos juntamos y por lo muchísimo que lo aprecio cuando andamos lejos. Quería brindar por él, por un deforme. Quiero brindar por un buen amigo.