viernes, 22 de agosto de 2014

Desde que tengo uso de razón

"Desde que tengo uso de razón". Siempre he tenido ganas de parafrasear a mi madre y nunca he tenido un porqué. No hay nada que siga haciendo desde que tengo uso de razón a excepción de respirar. Lo demás lo he cambiado, abandonado, olvidado o apenas tiene relevancia. Pero dándole un par de vueltas y pensando un poco, que de eso sí que he tenido tiempo estas vacaciones, quizás haya algo de lo que pueda presumir desde que tengo uso de razón.

Es viernes 22 de agosto, son las 8 de la mañana y estoy de vacaciones. Podría estar en la cama, de surfari o en una playa de arena blanca, de esas que salen en facebook o en instagram. Pero no. Estas vacaciones han sido un tanto raras. No porque no tenga cobertura, algo que incluso me gusta, sino porque jamás he tenido tanto tiempo para pensar como en estas dos semanas. Repito, tiempo. Porque al final resulta que no he pensado mucho. Mi lesión de rodilla que me acompaña desde finales de mayo, me ha dejado totalmente incapacitado para cualquier plan excepto el de estar con mis padres y mi hermana en Cambrils tumbado en una hamaca pelando judías, jugando al rumikub, pescando o aprendiendo tareas de jardinería y bricolaje. Ahora mismo podría sacarme el título de monitor de tiempo libre sin pestañear. He dormido tanto que tengo hasta llagas en el culo y algunos músculos atrofiados. Todo bien, al final le coges el tranquillo a todo, excepto a lo de quedarme viendo la tele por las noches. Por eso salía a la terraza, que es el único lugar donde alcanzo el wiffi del Marino, y me conectaba hasta las tantas de la madrugada. Era como mi hora de recreo. Galletas, leche con Cola-Cao y mucha mierda en youtube. Entre tanto, ya sé que con tanto ajetreo suena sorprendente, he pensado en este tío que es mi mejor amigo y se casa el viernes que viene; alquilar el smokin, mi rodilla, un regalo emotivo, mi rodilla, un video emotivo, mi rodilla… Y las noches estiraban y terminaba siempre solo, en la terraza descojonándome con batallitas que tenemos juntos…. Joder!! Si lo conozco hace 23 años!!! Cuando empiezas a contar los años por decenas tipo"hace veintitantos años…" es un síntoma claro de que creces. O enriqueces. Yo siempre lo he escuchado en casa, especialmente cuando se habla de viejos amigos o de la mili. Pues sí, conozco a este cabrón desde antes de ir al colé, es decir, hace "veintitantos". Cuando éramos dos entrañables gorditos con gafas que se iban a cazar lagartijas, aunque él no se atreviera a tocarlas y yo hacía el trabajo sucio de cortarles la cola. Con él he completado un álbum de cromos de vida y color bastante chungo y por obligación de mi padre. A mí los bichos me la sudaban demasiado, prefería tener el cromo de Paco Bullo o Hristo Stoicokv que el de la Anaconda del Amazonas. Le he hecho muchas muchas trampas jugando a las cartas de coches en el bus de Marianistas. Ahora que me lees, que sepas que el Ferrari Testarrosa ganaba a cualquier carta excepto cuando te tocaba a ti, que cambiaba las reglas, pero ahora creo que te hacías el sueco para dejarme ganar de vez en cuando….  Velocidad 260, cilindros 6, Cilindrada 2900… Todavía las conservo!!

Después el colé nos separó, y empezó mi andadura por Compañía de María, pero continuamos en la piscina de la Peñaza, en Comarruga y en el equipo de futbito que nos vio crecer como jugadores, El Absolut team!! Incluso allí hemos compartido banquillo. Nuestra calidad brillaba por su ausencia y creo que en dos años llegamos a marcar dos goles. El tuyo a pase mío, por cierto!! Éramos malos, muy muy malos. Pero eso ya da igual…

 En la uni hemos compartido apuntes aunque con resultados bien distintos. El porqué no hace falta explicarlo. En la doble os tenían enchufados y os regalaban las matrículas. Jamás podrás negármelo. Sino ¿porqué iba a suspender Micro tantas veces con tus apuntes? Después llegaba el verano y claro, Comarruga tenía dos caras. La tuya, de bronceado y pavoneo por la playa, y la mía, de castigo en la terraza preparándome las 10 asignaturas que tenía para septiembre. Eso sí, por la noche te ponía en tu sitio, como siempre lo he hecho. Daba igual que tuviéramos poca coca cola en un botellón. Tú terminabas con ella mientras el resto hacíamos los deberes bebiendo whisky a palo seco. Fuentes sabe de lo que hablo... Nos salías bastante barato, eso está claro. Aunque cuando nos saliste caro de verdad fue en Stanford, donde tuvimos que ir para explicar al alumnado lo que era una "spanish party". Y sino que le pregunten al Croisant, que todavía piensa que aquella noche fue un atentado contra los derechos humanos. Creo que es en lo único que puedo presumir de tener mejor Curriculum que tú, porque hasta en la Cofradía, donde yo entré 6 años antes que tú, terminaste siendo el jefe de la sección infantil y entrando en el concurso de Semana Santa, mientras yo seguía haciendo encaje de bolillos con los ensayos para que me dejasen salir tocando el jueves santo. Y así podría seguir contando miles de anécdotas que nos han pasado juntos. Pero esto es un blog de paso, y de garrafón. Y lo mejor se queda siempre en el congelador, bien crudo, para cocinar cuando nos juntamos. Como a tí te gusta. Como un coleccionista de anécdotas. Tu puta memoria de elefante hace que siempre rescates lo mejor. De lo que nadie se acuerda. Las vísceras de la batalla. Después las limpias, para que a todo el mundo le siente bien, y le sacas brillo de cara a la galería. Y así es como queda siempre almacenado en mi memoria. Inmaculado, limpio y con la mejor de las intenciones...

Por eso ahora después de escribir este post, son las 10 de la mañana, sale el sol en Cambrils, y comienzo el 22 de agosto parafraseando a mi madre con un buen motivo. Y es que desde que tengo uso de razón, tengo un amigo para toda la vida, al que no me hace falta mirarle mucho para saber que es un tío feliz, muy feliz.