martes, 7 de mayo de 2024

El miedo al miedo

Decía Jesús Terrés, autor de Nada importa, una gran verdad; "Hacemos las cosas que nos gustan porque nos vamos a morir". La pregunta del millón es ¿Cuándo decides hacerlas? y la respuesta es: cuando pueda, gracias.

La semana pasada comiendo con un amigo me decía que lo único a lo que temía era al miedo. Miedo al miedo, qué gran temazo. A eso le sumé que en mi opinión existen dos miedos. El bueno y el malo. El bueno es el que siento desde dentro, con las tripas. El que me hace estar alerta pero consciente cada día. El que me obliga a pensar en lo que tengo y lo jodido que sería perderlo. El que me estira de la camiseta y sacudiéndome me dice; mira bien esto y disfrútalo, porque puede ser que a partir de ahora ya no vuelva. 

El otro miedo es el malo. El que aparece sin avisar y para cuando quieres darte cuenta ya es tarde para reaccionar. El que una vez le ves la cara ya no se te olvida nunca. A diferencia del bueno, éste te reprocha lo que te has dejado por el camino y lo que podría haber sido si... Si le hubieses dicho lo que sentías, si te hubieras dedicado a otra cosa, si hubieras pasado más tiempo con ellos. Es el que te paraliza por completo y te dice que no lo intentes, que ya es demasiado tarde. El que te obliga a vivir atrapado en aquello de lo que huyes. El que te impide ver con claridad convirtiendo cada mañana en una neblina con ventisca. Es el que te impide disfrutar de esas pequeñas cosas que antes tanto te gustaban. El que describe a la perfección Dante Alighieri en su Divina Comedia cuando dice: "A mitad del viaje de nuestra vida, yo me encontré en un bosque oscuro, pues el camino derecho había perdido. "

Todos hemos estado o estaremos en ese bosque oscuro. Un lugar vacío, sin vida y carente de sentido donde no existe el espacio/tiempo y del que conviene salir lo antes posible. Un territorio sombreado donde los árboles son tan altos que apenas dejan pasar la luz y te convierten en un ser minúsculo. Para mí es la máxima expresión del miedo. Con mayúscula y en negrita. Encontrar el camino de salida no es sencillo y tampoco tengo la fórmula. Para eso ya están los tutoriales de Youtube o los libros de autoayuda. Yo a ese miedo le tengo muchísimo miedo y la única forma que conozco de combatirlo es la que me nace por instinto: probando, queriendo y luchando. O dicho de otra manera: sacando el machete y abriendo sendero. 

Feliz Martes.