martes, 18 de febrero de 2025

Paquita La Del Barrio

Paquita apagaba el puro y se encendía un whisky. Soñaba que dormía con un tigre pero en realidad era un gatito con las uñas cortadas. Para casarse buscaba un arquitecto y para divertirse un desalmado. Sin modales ni cumplidos, Paquita escupía veneno con cada palabra que salía por su boca. Se saltaba el protocolo engañando al que le engañaba, insultando al que le insultaba y queriendo al que le quería. Con una gran dosis de orgullo y más amor propio que compartido, la única historia de amor que conocía era la de Romeo y su nieta.

Hoy ha muerto Paquita La Del Barrio a los 77 años en Veracruz. Ella se va pero en mi memoria quedan muy vivas todas las noches que me emborraché en México escuchando sus canciones, invitando a tragos a desconocidos y bailando con la vida con esa mirada que tiene alguien que sabe con certeza que todo irá bien. 

Empecé escuchándola por casualidad en una cantina de Jalisco y terminó como favorita de mi playlist de rancheras durante 3 meses de viaje. Qué manera tan elegante y desgarrada de mandarlo todo al diablo. Qué forma tan bonita de odiar y llamar inútil a alguien. Qué placer volver a escucharte en tiempos de cancelación y música políticamente correcta. 

Estoy convencido de que hoy te estarás corriendo una buena juerga allí arriba. Sin permiso y sin mentiras. Sujetando un caballito de tequila con una mano y un cigarrillo en la otra. Apretando el gatillo en cada estrofa con el arte de quien sólo necesita una bala en la recámara. Destapando verdades y señalando sin miedo con tus canciones a todos aquellos que algún día jugaron al escondite con el amor y al final huyeron como rata de 2 patas. Los que nos quedamos aquí guardamos en tu honor un poquito de ese orgullo y valentía para mirar a alguien a los ojos y decirle sin piedad: ¿Me estás oyendo inútil? te estoy hablando a ti.

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